29 ene. 2011

Cabaña en la Costa Azul




Visité la Costa Azul hace ya mucho tiempo (era yo un polluelo). Por aquel entonces, pensaba que el fuego artificial que a diario explotaba en el Boulevard de la Croisette o en el vestíbulo del hotel Carlton me deslumbraría. El festival de Cannes era considerado lo más de lo más por los amantes del cine (también por los voyeurs) y ver a mastroiannis, lollobrígidas, divinas loren o mundanas bardot, (incluso monocromas livs ullmans) pues sí, me hubiera hecho ilusión. Los creadores de aquellas rutilantes estrellas (Fellini, Godard, Lelouch, Bergman...)  ni  tan siquiera ocupaban un apartado secundario en mi cabeza. Y no imaginaba que a pocos minutos de aquella playa de lentejuelas se encontraba La Californie, la villa donde Picasso vivió los mejores años de su vida (según dicen sus biógrafos).
Orientando la vista a Italia, las ricas villas de Antibes se sucedían una tras otra con sus orondas balaustradas iluminadas por los fuegos fatuos que provenían de El Paseo de los Ingleses, en Niza, donde los Rolls Royce, de riguroso gris humo, pastaban frente al Negresco, mientras, de la cercana  Italia, todavía llegaban ecos del festival de San Remo (en algún pliegue de mi oreja sigue sonando el Ciao, cara, come stai? de Iva Zanicchi ,aunque no sé muy bien el motivo, ya que la reina de la laca ganó el premio del festival, con esa canción, siendo yo un escolarcillo de baby a rayas).
Tampoco sabía yo que Le Corbusier, uno de los arquitectos más importante del siglo XX, tuvo instalado su cuartel de verano en Roquebrune-Cap-Martín, a un tiro de piedra de la mancha de queroseno que expandían los lujosos yates.  Qué iba yo a saber.


Le Corbusier construyó en Cap Martin, sobre un acantilado, su cabaña-refugio de 16 metros cuadrados, una obra menor que, actualmente, se estudia en muchas Escuelas de Arquitectura del mundo y que se ha convertido en un modelo de aprovechamiento y manejo del espacio. Probablemente desde aquel minúsculo refugio acabó de diseñar y planificar la ciudad de Chandigarh, al norte de la India, uno de los grandes planes urbanísticos del siglo XX, junto a la tan ponderada Brasilia, obra de su colega Oscar Niemeyer.
Llama la atención que muchos creadores necesiten tan poco espacio, o tan pocos medios, para idear y acometer sus obras. Picasso empezó a perfilar un nuevo capítulo de la Historia del Arte en mugrientas habitaciones de hostales o pensiones; incluso cuando compró La Californie, una casa de luminosos ventanales, don Pablo trabajaba de noche, al amparo de aquel universo de ruidos que fue creando durante su vida; y fue allí, medio a oscuras, donde pintó un desquiciciado mundo de Meninas, muchas de las cuales nos observan, bizcas, desde las grandes salas del Museo Picasso de Barcelona.

Cuando leí que en la Escuela de Arquitectura de La Coruña, en su patio central, habían instalado una réplica escala 1:1 de la cabaña lecorbusiana (Le Cabanon)*, empecé a rememorar el episodio, casi escondido en mi memoria, de mi excursión a la Costa Azul y, como la curiosidad es terca y no me deja en paz, quizás enfile mi coche hacia los acantilados de Cap Martin para visitar el refugio del arquitecto. Si tengo tiempo, igual paro en el Paseo de los Ingleses de Niza y, en Cartier, os compro alguna fruslería (aunque no esperéis relojes Rollex oromacizo, no, porque sabido es que, además de provocar lesiones en la muñeca, se atrasan 1 minuto cada 8 meses).




* Ánimo, amigos gallegos, id a visitar Le Cabanon y después me contáis.

15 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Animo, amigo Caru,ven a ver la réplica y me avisas que tomamos un marisquito.

Miguel Baquero dijo...

Esos territorios y esos ambientes son para mí terreno prohibido, pero los has descrito tan bien que durante unos minutos he tenido la sensación de estar allí. De lo que sí doy fe es de que los Rolex de oro atrasan un poco, por eso tuve yo que deshacerme del mío.

diminuto blog dijo...

Un humilde lapicero da para hacer maravillas.
Quizás sea cuestión de prescindir, en lugar de confiar la creatividad a la suma de recursos, tantas veces inútiles.

Acepto el rólex. Mis muñecas son firmes como acebuches.

Luis Cóngrio dijo...

No te quejarás de tus recuerdos. Si todos son de esta condición, tienes un tesoro entre las orejas. Haz en tu coche la excursión al Cap Martin ese, pero no esperes encontrar lo mismo: disfruta de lo que haya.
Algún gran amigo se queja de la falta de espacio para disculpar su dificultad para crear. Lo mandaré a hablar contigo.

Dante Bertini dijo...

sofisticado amigo: no soy un fanático de Le Corbusier, prefiero a Wrigth (lo escribo bien?) y su casa de la cascada, pero aceptaré algna fruslería de 18 kilates con mucho agrado...pendientes no, por favor: ya no uso.
Abrazo

flower dijo...

Poseo un gran sentido de la orientación. Nunca he necesitado mapas y menos esos horribles aparatejos que te indican sonoramente por donde tienes que ir, así que, si me dejas, puedo ir de copiloto. Ese sureste francés lo tenía en mente...

Besos,

Caruano dijo...

MARÍAJESÚS, no creas que no es tentadora tu sugerencia ( conozco, por foto, tu paladar), más que tentadora, diría yo.
Bicos.

Bien hecho, MIGUEL, bastante tienes ya con el peso de la pluma Montblanch aquilatada.
Saludos!

Está bien, DIMINUTO, pero después no digas que no te avisé (tendrás que mandarlo todos los años a Suiza para que le arreglen la cosa del retrasillo).
No sé por qué, imaginaba tus muñecas firmes como una ceiba...

Caruano dijo...

LUIS, aunque todavía soy jovencísimo e inmaduro, ya no busco las mismas cosas que antaño buscaba.
Y pásame al aparato a ese gran amigo tuyo quejica, que se va a enterar.

DANTE, ¿sofisticado yo?, se nota que no me estás viendo en este momento: llevo la boina calada hasta las cejas (claro que, depende del ladeado de la boina, y según como se mire...)
A mí también me gusta mucho Wright y su casa de la cascada pero más me gusta su Guggenheim de N.Y.
Vuelve a los zarcillos, Dante, estilizan mucho el rostro.
Abrazos.

JardiFLOWER gepeese copilota, ya estás subiéndote al sidecar.

Besos,majica.

Un paseante dijo...

Vaya, ahora también juegas con la plantilla... está visto que Raúl ha creado escuela.
Veo que también tú eres un devoto de Le Corbusier; yo, como buen ignorante en la materia, tengo mis dudas estéticas. Pero en lo tocante al "aprovechamiento y manejo del espacio" siempre he oído maravillas de este señor, así que será como decís.
En todo caso, tienes unas memorias juveniles muy interesantes. Otros en cambio estábamos más tiempo en los bares que en el exterior. Y más de una vez lo he lamentado.

Maripaz Brugos dijo...

Pues todo un placer para los sentidos lo que nos propones visitar.
Respecto al reloj, ultimamente no lo uso...tengo todo el tiempo del mundo, sin necesidad de controlarlo con un aparato, aunque sea de oro.

Muy interesante

Duschgel dijo...

Me ha gustado mucho todo este enlace que has hecho entre recuerdos y artistas. Yo de ti pillaría el coche, desde luego. Siempre hay sitios que merecen una visita al cabo de los años que permiten recordar y (re)descubrir.

Como a mí me queda todo un pelín lejos, me he ido a ver la versión fotografiada de este Cabanon, y no está pero que nada mal.

India Ning dijo...

Me conformo con una foto del aparador.

Québien vives, rey!

Caruano dijo...

Con la plantilla, PASEANTE, no he hecho nada más que empezar: acabo de darme cuenta de un montón de posibilidades, en las que no había reparado,para cambiarla.
Dices que tienes dudas estéticas en cuanto a la arquitectura?. No está mal. Pocas certezas tengo yo en ese terreno (como en casi todos), y las que tengo son autoimpuestas, para no volverme majareta.
En los bares se aprende mucho, y tú, a juzgar por lo que escribes, aprendiste bastante.


MARIPAZ, si dices que tienes todo el tiempo del mundo, ya tienes todo el oro que uno puede pedir (al cuerno los rólex, que son un estorbo - bueno, yo qué sé, nunca tuve ninguno, ni me interesó tenerlo-). Beso.

Caruano dijo...

DUSCH, en primavera será una buena época para hacer la excursión; con un fin de semana tendré bastante: desde aquí son pocas horas de viaje.
¿Viste la cabaña?. 16 metros cuadrados no es tan poco, ¿verdad?. Aquí, en España, pusimos el grito en el cielo cuando propusieron hacer estudios de 30 m2 para estudiantes... Apañaos estamos.


INDIA, foto habrá, aunque no sé si del aparador de Cartier; nunca me atrajeron las joyerías: pasé por delante de Tiffany, en la 5a Avda, y, a pesar de la leyenda, ni siquiera me detuve porque me pareció un lugar anodino.
Petó.

Folhetim Cultural dijo...

Olá passo em seu blog para convidar você a visitar o meu que é dedicado a cultura. De segunda a sexta feira noticiário cultural aos sábados minha coluna poética ás 09 horas da manhã e ás 5 da tarde Chá das 5 sempre com uma participação especial. Irei guardar sua visita lá. Abraços sucesso em seu blog.

Magno Oliveira
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