31 may. 2010

AMSTERDAM. I.

                
La primera vez que visité Holanda lo hice en un Volkswagen escarabajo de la mano de mi amigo Gert, un nativo holandés, de etnia rotterdamensis. El periplo Barcelona-Amsterdam  sobre aquella cafetera con ruedas duró más de veinte horas.
Nuestra raquítica economía nos obligaba a pernoctar en los coffe shops,  en el  coche cucaracha y en algún mugriento sofá de amigos con olor a orines de gato (hablo del sofá, no de los amigos). Y no quiero seguir pensando a qué más olían aquellos sofás. 
(Para quien no lo sepa, los coffe shoops son bares donde, con legalidad y alevosía, se venden   porros) 
No recuerdo haber pisado ningún museo. Por aquel entonces, nuestra mente y nuestro bajo vientre   reclamaban otros placeres estético-psicodélicos, y de ,aquel, mi primer viaje a Holanda apenas guardo cuatro imágenes fijas, un picado y dos travelling. Es lo que tiene los derivados del cannabis.
La última vez que viajé a Amsterdam fue hace dos semanas en un autobús con alas y nombre irlandés. Mi acompañante fue el señor K,  nativo español, de etnia desconocida  y el periplo Girona-Amsterdam sobre aquella cafetera con alas, duró dos horas.
Nuestros bolsillos nos ha permitido pernoctar en un aceptable hotel, con sus antipáticos recepcionistas incluidos, céntrico y limpio (nunca miro bajo las camas ni olfateo sus inmundos alfombrados. Para qué sufrir.).
Los pruritos que me arrastraban a viajar antaño, apenas forman parte de mis hojas de ruta actuales. Me alegro. Porque los furores y calenturas  juveniles apenas me dejaban pensar ni ver con claridad (aunque sigo algo confundido, y por qué no decirlo, también algo acalorado). Dejé de fumar hace algún tiempo, por lo tanto, los maría-coffe shops también han quedado desterrados de mis paseos, y la recuperación de mi olfato me acarrea ventajas y algún que otro inconveniente. Verbigracia: ya no necesito ingerir estupefacientes; entro en un coffe shop y, por el módico precio de una cerveza, aspirando el humo ambiental, salgo colocado y casi poseído por el espíritu de Janis Joplin.
Sobre los inconvenientes que me acarrea el  sentido del olfato, prefiero dejarlos aparcados para una próxima entrada, cuando el espíritu del Quevedo escatológico me posea.

En este periplo amsterdamense he visitado tres museos. El número justo para que las ampollas pedestres me hicieran exclamar la sentencia o apotegma  más críptica del glosario catalán de dimes y diretes :   "els peus me fan figa", que, literalmente significa "los pies me hacen higo", y que yo siempre he interpretado como " tengo los pies cual higo que palpita". Aunque  no he visto nunca un higo palpitando. Creo. 
Sigamos, que me pierdo.

El Museo Van Gogh es, arquitectónicamente, raro. Ya hablaremos en otra entrada de los envoltorios.
El interior alberga, en su colección permanente, además de la obra del Maestro, cuadros de Gauguin, y de otros desgraciados artistas relacionados con Vincent.
Los cuadros de Van Gogh, vistos de cerca, marean y  parecen desprender un olor perfumado de  ginebra y  trementina, alimentos del artista..
Los cuadros de Gauguin, vistos de lejos, atraen como un imán y, de cerca, desprenden  el olor a sal de los cuerpos de Tehura y Pau´ura. Pero la mano gozosa de Gauguin  la encontré en unos simples bosquejos: carbones y acuarelas que aún conservo en la retina.  Continuará.

                          Óleo sobre periódico encolado. Caruano. 2010.

P.S. Volví de Holanda con una nube negra sobre mi cabeza. Poco a poco va desapareciendo. Empiezo a sentir el perfume de las tomateras.
De Amsterdam, entre otras cosas, me traje la idea y los colores que plasmé en el óleo que veis sobre estas letras.

Hoy ha muerto Dennis Hopper.
Dante Bertini (CACHO DE PAN) y Mariel Manrique (PÁJARO DE CHINA) le rinden tributo en sus respectivas entradas. Vale la pena leerlas. Como no sé enlazar mirad en mi lista de blogs.

21 comentarios:

Tesa dijo...

Nunca fumé porros. Es de esas cosas pendientes que no me atrae recuperar.
Un amigo me recomendaba el sexo fumada. ¿Es mejor o sólo diferente?

A ver si mejora mi situación económica y puedo viajar algo más lejos de Córdoba o Aranda de Duero y conozco, por fin, Amsterdam ...y esos chicos altos y rubios que me pintas.

¿El cuadro del hall-aparcabicis es de Tamara Lempicka?

Miguel Baquero dijo...

Cuanto me alegre de que nos lleves de viaje con tu artística mirada.
Yo también estuve en Amsterdam de joven y también fui a lo que fui, y si me preguntas ahora no me enteré de mucho, ni me acuerdo de edificios ni visité museos ni nada de eso. Estupideces juveniles. Recuerdo que nada más llegar y dejar las maletas, fui con un colega un cofee-shop y pillamos rojo libanés, que nos habían dicho que era el mejor. Y total, que nos lo fumamos, y nos fuimos a la orilla de un canal, y recuerdo que a las tres o cuatro horas no sé si mi colega o yo dijimos: joder, ya estoy harto de estar pedo (porque no veas cómo te pegaba el rojo libanés), a ver si se va el efecto ya. Y creo que fue la única frase inteligente y el único asomo de lucidez de aquellos días. Por eso me alegro ahora de volver con una persona con la mente despierta, como es tu caso.

Belén dijo...

Cuando fui a Amsterdam ya era lo suficientemente vieja como para ver museos, aparte de los porrazos que me metía por la noche, claro está...

Besicos

Eastriver dijo...

Querido amigo, leerte me ensancha el alma y me recuerda tantas cosas. Yo también visité justamente tres museos en Amsterdam (¿Será porque sólo hay tres?). Recuerdo que están al lado del Vondelpark y sí, el van Gogh es el que más recuerdo. Pero Amsterdam es, todo él, un museo alucinante.
Cuando fui joven y estuve en Amsterdam, podemos decir, bebimos, fumamos y follamos. Pero incluso entonces supimos que estar en Amsterdam era genial porque supimos respirar hondo, condición indispensable para que a uno le aprovechen los viajes. Un abrazo.

mis largos pies dijo...

Me gustan los viajes. Me gusta como nos lo cuentas. Y me gusta mucho el óleo, ¡este paseo me ha salido redondo! gracias.

Maripaz Brugos dijo...

Interesante como planteas un mismo viaje y distintas circunstancias. Quizá el paso de los años, nos serena y vemos las cosas con mas nitidéz, pero cada experiencia tiene su encanto.

Me quedo con esa mirada tuya, llena de asombro contemplando puro arte.

Saludos

E. C. Pedro dijo...

Desde hace un tiempo estoy convencido de que la realidad en el sentido estricto de la palabra se encuentra en los Países Bajos. Es una certeza que tu crónica confirma. Incluso cuando están perdidamente alterados, la realidad (mental) de los holandeses sigue siendo insuperable. Quedo pendiente de la continuación. Saludos.

El futuro bloguero dijo...

Yo tengo pendiente ese viaje, el año pasado estabamos a punto de ir, pero la Rubia con sus pelis, nos cambió todos los planes en el último momento.

Pero me gusta tener cosas pendientes. Como el viaje a Cataluña, (hace ya más de 3 años que no voy) y la observación de tus oleos sobre periódico (me gusta mucho el del tipo con el paraguas) y es bonito tener cosas pendientes de hacer.

Abrazo.

Caruano dijo...

Querida Tesa:

Hay momentos para todo en la vida. Yo sí fumé más de un canuto, y no los echo de menos. Te cuento cómo me sentí en muchas ocasiones: si miramos la foto de tu perfil (que siempre me ha gustado)vemos a un dulce minino mirándose al espejo y, sorpredido, se encuentra con la feroz imagen de un león. Pues bien, a mí me pasaba lo contrario que a tu gato; después de fumarme un porro me sentía pequeño, lábil, vulnerable... Más que liberado me sentí en muchas ocasiones apresado.
Sobre si el sexo es mejor o peor fumado... pues no me acuerdo. Solo sé que fumando en la cama, puedes acabar quemándote un testículo (también llamado huevo).
Y para tu información, los chicos de Aranda de Duero o de Córdoba no desmerecen nada al lado de los holandeses. Aunque sí tienes que conocer algún día Amsterdam. Vale la pena. Casi tanto como Córdoba.
Besos.

Caruano dijo...

MIGUEL

Ojalá pueda seguir viajando como lo he hecho hasta ahora, procurando tener los ojos abiertos (y la mente). Para mí, en cuestión de viajes, las segundas partes siempre fueron buenas. Mejores. Uno ve cosas que pasan desapercibidas la primera vez, imagino que la ansiedad de querer verlo todo no hace que te detengas largo tiempo delante de lo importante.
Un abrazo.

Caruano dijo...

BELÉN

Jugaste con ventaja. Museos y de tó.
Yo, la primera vez que fui tenía 18 años o 19; la edad en la que quieres comerte el mundo porque todavía uno no se ha dado cuenta de lo afilados que tiene el mundo los colmillos.

Besicos, guapa.

Caruano dijo...

RAMON

Los tres importante museos están en Museum Plein, al lado del parque.
Yo he estado varias veces en Amsterdam, tengo amigos cerca de la ciudad, y poco a poco he ido conociendo los museos.
Yo te recomiendo, cuando vayas otra vez, que visites la casa de Rembrandt, convertida en museo; es algo especial: está el taller del Maestro y una sala con los aguafuertes del artista. Además, hay una sede del Hermitage de San Petersburgo (lo que me ha servido de excusa para visitar de nuevo Amsterdam).
Un abrazo.

Caruano dijo...

MIS LARGOS PIES

A mí me gusta compartir contigo mi afición por viajar.
Y soy yo el que tengo que agradecerte tu visita y que te guste el óleo.
Beso.

Caruano dijo...

MARIPAZ

Como tú bien dices, los años nos serenan y tratamos de acercarnos más a las cosas, sin tantos miedos, de una manera más reposada.

Gracias por tu visita (qué bonitos son tus bichitos).
Un abrazo.

Caruano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Caruano dijo...

FUTBLO

Tu Rubia azabache sus razones de peso tendría para retenerte.
Me alegra que te gusten mis periódicos pintarrajeados y sí, está bien que tengamos pendiente cocinar una paella juntos.
Felicidades otra vez por tu lugar en el ranking de blogs de cocina. Eres muy bueno.
Abrazote.

Caruano dijo...

PEDRO,

me alegra tu visita; quizá tengas razón en lo referente a la realidad, pero yo veo la "realidad" cada vez más difuminada, como la cara de un payaso a la intemperie después de un fuerte aguacero.
Espero que las elecciones en tu país salgan tirando a verde.
Un abrazo.

DanteBertini dijo...

gracias por el relato.
Guardo recuerdos preciosos de un viaje en coche a Amsterdam con tres amigos. Sexo, drogas y rock, más muchas risas.
Linkear es fácil. Cuando haces la nueva entrada arriba de donde escribes el texto aparecen varios íconos como los de negrita, cursiva, etc. Uno de ellos, verde, es para hacer links. Picas y copias la dirección. Guardas y ya está.
Gracias también por la mención

DanteBertini dijo...

tu óleo es tan bueno como encantador

Caruano dijo...

DANTE

gracias por tu comentario y por la ayudita informática .
Deseo que vuelvas de Madrid con los dedos chorreando tinta, de tanto firmar libros.
Un abrazo.

Tesa dijo...

Aun sin conocer ningún holandés, ya suponía yo que los cordobeses y los arandeños deben de ganar por puntos en esta lid.
Será cuestión de la gracia sureña.

El gato de mi avatar siempre será un gatito... por mucho que quiera ver leones al otro lado del espejo. No conviene deformar el espejo para ver irrealidades, ni cerrar los ojos para dejar de percibir, tal cual, este otro lado.

Besitos, Caruano.