21 mar. 2010

Lo que sé de los museos. I.

                               Four lubinas. Fotochoped. Caruano


Llevo varios días pintando. Empiezo a confundir, a la hora de comer, los pinceles con los cubiertos. Las uñas las tengo rellenas de pintura y, más que una manicura, mis dedos empiezan a necesitar una intervención quirúrgica. Es hora de relajarse, leer, salir con los amigos, ir al cine y prestarle más atención al  blog para que no muera de anemia. Y  me gustaría escribir algo sobre los museos de Arte Moderno que, hoy en día, son casi tan visitados por la colección como por la arquitectura del edificio.
El año pasado estuve en  Estocolmo y, claro, no me perdí su museo de Arte Moderno, un edificio espléndido diseñado por Rafael Moneo,  ubicado en una isla del archipiélago que conforma la ciudad.
Mi visita coincidía con una exposición antológica  dedicada a Max Ernst, grande entre los grandes del  surrealismo y marido de Peggy Guggenheim, ricachona y mecenas de artistas, cuyo nombre está indisolublemente asociado a esa escultura blanca, helicoidal: el  Museo Solomon R. Guggenheim, una de las obras más importantes de la arquitectura moderna, diseñado por Frank Lloyd Wright , que decora un lateral de Central Park en Nueva York.
Pero a lo que íbamos. Nada más entrar en el Moderna Museet de Estocolmo, me dio la bienvenida un gran muro, como de unos veinticinco metros de largo, con las vacas serigrafiadas de Andy Warhol . Cómo no, pensé, Andy  every where;  no hay museo que no quiera tener, en su colección, alguna latita de sopa Campbell o alguna sinfineada Marilyn Monroe. Warhol es una marca que vende.
Es curioso que, de los miles de artistas modernos,  Warhol, sus   imágenes seriadas y sus representaciones de objetos triviales o de uso cotidiano, se hayan  convertido en símbolo de la modernidad. Quizá sea porque con Warhol se disuelven los conceptos entre alta y baja cultura, y por ende (es una reflexión a vuelapensamiento) le  quita  importancia a la obra de arte, o por lo menos, la desnuda de reverencias.
 Y, al hilo de ésta reflexión, recuerdo una anécdota que cuenta Benjamín Prado en su libro de memorias A la sombra del ángel, en el que refiriéndose a su maestro y amigo Rafael Alberti, contaba que un día encontró un cuadro bajo la cama del escritor. La obra era  de Picasso, un regalo del pintor al poeta, no recuerdo de qué año. Ante el evidente deterioro del lienzo, Benjamín increpó a Alberti, apuntándole que cómo era posible que tuviera bajo la cama a expensas de polillas, carcomas, humedades y demás riesgos, un cuadro de  uno de los artistas más importantes de la historia; a lo que Alberti respondió (ante un estupefacto Benjamín Prado) algo así como que no se preocupara, que aquellos desconchones en el lienzo tenían fácil arreglo ya que él (Alberti) tenía todavía buen pulso y con unas pinceladitas de pintura  se solucionaba el problema.
Alberti, además de un gran poeta, también era pintor y quizás por eso veía con otros ojos el arte:  seguramente valoraba más la idea del acto pictórico y todo lo que conllevaba el proceso de creación que la    plasmación física de la idea, a la que probablemente viera  como un simple objeto de mercadeo. (Digo yo).
Hace tiempo que muchos creadores vienen reivindicando la vertiente lúdica del arte, que sus obras se asocien al disfrute estético, que el espectador se acerque sin reverencias, sin temores.  Los artistas gozan ideando y creando y, por lo tanto, de alguna manera, quieren compartirlo. Yo también reivindico ese aspecto lúdico. Disfruto pintamoneando y me gustaría que vosotros disfrutaseis con mis .. esas cosas que posteo.
Y sobre todo, no prestéis excesiva importancia a mis reflexiones sobre estos temas. Mis opiniones sobre arte suelen andar borrachas. O como mínimo, mareadas.


 Ayer cociné lubinas al horno. En la bandeja quedaron impresas las joyas de sus lomos. Retraté la bandeja y la fotoshopeé  en cuatro colores. La ilustración  que encabeza este post  es mi homenaje a Andy Warhol.

17 comentarios:

Mcartney dijo...

Caro Caru:
Jo. Qué bonito.

(Y que arquitecto tan interesante el tal Frank...)

Mercedes Thepinkant dijo...

Te digo algo.
Tu capacidad de elevar a la categoría de arte los objetos cotidianos me fascina y me conmueve.
No te hago caso y sí que le presto atención a tus reflexiones sobre el arte. Son de las pocas que puedo entender, que me llegan.
Voy a robarte tu expresión "vuelapensamiento" pero citaré la fuente.
Beso de lubina al horno.

la jardinera dijo...

¡¡Vaya post precioso que te has marcado, querido Caruano!!

Me gustan tus reflexiones sobre el arte; me gusta Andy Warhol; me gustan las siluetas de tus lubinas al estilo marilyn; me gustan los colorines... y me gusta la primavera.

¿Algo más?

Sí, ¿me pintas un cuadro?

;)

PD: Siempre que oigo hablar de Banjamín Prado, me vienen a mi recuerdo risas, recuerdos fantásticos de una amiga en común con este poeta, en fin... cosas mías que me hacen esbozar una grata sonrisa.

Mua,

Miguel Baquero dijo...

Yo comparto contigo esa visión lúdica. Durante mucho tiempo el arte se ha ido acorazando pero y creo que no era más que un deseo por "intelectualizarse" falsamente, por dotarse de un prestigio a raiz de ideas incomprensible, supuestamente dichas por gurús, pero que en el fondo yo creo que no era más que convertir el acto pictórico en exclusivo, ergo caro. Yo creo que el mercado ha hecho mucho daño, que a la gente ha acabado repugnándole y resultándole ridículo ese arte incomprensible que les mira por encima del hombro, que ya no les despierta su admiración, sino su carcajada, y que sería buena cosa devolver el arte a su sentido natural, espontáneo y fresco.

Pero es sólo mi opinión, por supuesto

Ramon.Eastriver dijo...

Me has hecho reir a gusto. Escucha, el arte es la idea. Eso es lo que importa. Por eso eres artista, porque tras prepararte una lubina mira la lata con espíritu artístico. (Yo la miro preguntándome si deberé rascar mucho para dejarla impoluta). Brillante texto, Caruano. Coincido con tu apreciación: Warhol es una soberana tomadura de pelo, lo mismo que buena parte del arte contemporáneo. Yo salvo al primero que tuvo la idea pero el segundo me parece horrible. Es como si mañana yo pusiera la lata de la lubina en mi blog: merecería el insulto de la gente, y que me dijeran, esa idea atrevida y procaz ya la tuvo Caruano. El artista es él. Pues eso es lo que pienso del arte contemporáneo. Que la mayoría copian cosas absurdas que tenían gracia al principio, pero ya no. Un abrazo.

EvitaBlu dijo...

¡Bravo!
¿Dónde ha estado usted todo este tiempo?

Sus lomo-lubinas Pop Art son una maravilla y además con atmósfera. Le felicito. Y le doy un beso. Mua!

Caruano dijo...

Sir Paul, gracias. Me alegro de que te guste la lubina.

Como Frank, pocos (anímate y postea algo sobre él). Salud.

Caruano dijo...

Querida Mercedes, me gusta que me piropees, para qué engañarnos,(nunca me piropearon ni los albañiles ni las albañilas), y uno tiene su vanidad... creo.
Me alegra compartir contigo la afición por el mundo del arte.
Y róbame a "vuelateclado" todo lo que quieras.
Un beso. O más.

Caruano dijo...

Jardi, qué gusto verte por aquí (tengo unos lirios en el jardín medio secarrones, si no te importa pasarte con la regadera; a cambio, te regalo todos los cuadros que postee a partir de ahora)

Sí, por fin llega la primavera, aunque sospecho que a ti te llegó hace tiempo ( sólo hay que ver las últimas entradas de tu blog).

Qué buen poeta es Benjamín Prado, y que suerte tuvo de gozar de la amistad de Alberti.

Un besazo.

Caruano dijo...

Miguel, leo con interés tus opiniones sobre todo lo que rodea el mundo del arte, y me parecen muy acertadas; tanto en éste mundillo como en otros, hay muchos mercachifles que nos quieren vender burra por yegua, por lo que hay que andar con los ojos bien abiertos. Pero el arte de "verdad" (que tampoco alcanzo yo a saber acotar, aunque algo intuyo), no tiene nada que ver con el mercadeo, éste es un mundo paralelo del que hay que saber distanciarse.
Saludo

Caruano dijo...

Amigo Ramón, como ya he dicho antes, hay que andar con mil ojos para que no te vendan la moto; aunque también hay que reírse en los museos, y reírse con los artistas. Hay propuestas interesantes en este mundo del arte. Como interesantes fueron las propuestas de Warhol en su momento, cuando de la nada creó The Factory, de donde salieron músicos, pintores,cineastas, escultores... y también mucho aprovechao, y una pléyade de diletantes, epígonos de los diletantes, "copiones" sin gracia como tú bien dices, .
Cada vez que veo esas burdas copias de las fotos en serie de Warhol, con Sara Montiel, por poner un ejemplo... pienso,¿habrá alguien que compre éstas cosas?. Bueno, ya sabemos la respuesta.
Otra cosa distinta sería que serigrafiaran en serie a Fernando Esteso con boina... La cultura freak es un hecho, y demanda cultura y arte freak (es broma, ¿broma?)

Me alegro de que te gustara mi post, y te agradezco tus elogios que, de vez en cuando vienen bien, dan ánimos para seguir posteando. Gracias.

Un abrazo, nen.

Caruano dijo...

EvitaBlu: Gracias, señorita, por ese bravo que me anima, y mucho.
Por cierto, qué guapa está usted en la foto, vestida belle-èpoque, con su copa de cava (o es Dom Perignon?), sin evitar ponerse Blu.

Reciba usted un casto, pero caluroso, beso.

El alegre "opinador" dijo...

Pues sí que te dan de sí unas lubinas. Además de comer, haces arte con ellas. ¡Genialidades!
Un abrazo.

lopillas dijo...

Qué bueno! Me encantan estos mejunjes. Curioso, pero en algún momento todos terminamos haciendo un homenaje a warhol...je
Saludos

El futuro bloguero dijo...

Este post gastro-photochopeado me ha llegado al alma...

Realmente chulo...

Debíais ser muchos a comer, con 4 lubinas...

Caruano dijo...

Futblo, me alegro de que te guste el post.
Las lubinas salieron buenísimas (las puse con un fondo de patata y cebolla... y poca cosa más.
Un abrazo

Caruano dijo...

LOPILLAS, no me había dado cuenta hasta ahora de tu comentario. La verdad es que el polémico Warhol siempre despierta filias y fobias, pero es una referencia imprescindible en la historia del arte.
Gracias por la visita!