6 feb. 2010

La gata de Jackson Pollock

 
Nube de mejillones. Acrílico sobre papel de periódico encolado. Caruano



 Hace ya bastantes años pretendí entrar como alumno en una prestigiosa Escuela de Arte.para estudiar pintura o lo que tuvieran a bien enseñarme. Desde pequeño dibujaba y pintaba. No vayan ustedes a creer que lo hacía como Picasso, no; me salían los mismos bodrios que muchos de ustedes disfrutan  pegados en sus neveras.
Entré ufano en aquella insigne institución, con mis aperos de pintanza y mi batola blanca -manchada de mis santos óleos- bajo el brazo.
-Deja todo eso en aquel rincón- susurró con aflautada voz un espigado profesor.
Yo obedecí sin rechistar, mientras mi ufanía se deshinchaba por oscuros presagios. Mi examinador me dio un carboncillo, un trozo grande de papel de estraza y una reproducción manoseada y despintada de El nacimiento de Venus, de Botticelli.
-Dime qué ves aquí (Venus sale de una concha de vieira gigante mientras..   )
Me temblaba el pulso, mis dientes castañeteaban y mi vejiga estaba a punto de explotar. Tenía quince miserables minutos para interpretar nada menos que El nacimiento de Venus. Empecé a emborronar el papel como un poseso, intentando demostrarle a aquel señor que, por lo menos, las formas no me flaqueaban. Lo tuve claro. Me dije - Lo convencional  ya no cotiza  en esta bolsa de valores que es el mundo del arte, cambiante y esquizofrénico, mezquino y balsámico-. O algo así de pedantón .  Mi temblorosa mano empezó a dibujar un caparazón parecido a una concha gigante por la que asomaba un mejillón (siempre se me ha dado bien pintar mejillones y sillas. No me pregunten por qué). Qué osadía. No me dio tiempo a concluir mi garabato.Aquel hueso por mano que esgrimía el profesor  me quitó el carbón y me entregó una foto-postal de la obra  Ritmo de otoño, de Jackson Pollock.
 -Cuando veas qué encierra este cuadro, vuelve. Empezaremos de nuevo.
Y allí, de pie, me sentí como un tonto pintamonas, engreído y pretencioso.
Llevo años mirando el cuadro de Pollock. Incluso intenté olerlo cuando estuve en el MoMa de Nueva York pero no consigo descifrar las palabras del eximio profesor. Y me cansé de pensar. Les voy a contar qué vi, a vuelamirada, en el cuadro de marras:
 Jackson Pollock prepara un bastidor gigante en el suelo. La tela, ligeramente destemplada. A chorro, sin contemplaciones, el pintor vierte litros de pintura sobre ella. Abre una puerta de la que sale su gata en celo que empieza a arrastrase, arañar, culebrear, sobre la superficie del lienzo mientas Jackson, con una sardina en la mano, la guía de un sitio a otro, sin aparente sentido. Después de marear a la gata durante unas horas, llama a Marjorie, una de sus becarias, quien se encierra en el baño con el bicho policromado. Para lavarla, imagino.
Eso vi durante años en aquel jodido cuadro.
Cuántos años despreciando a Pollock, al flaco profesor con sus quevedos, e incluso a la presumida  Venus de Botticelli.
Hoy, después de mucho tiempo, vuelvo a revisitar a Jackson y estoy deseando volver a la Galería de los Ufficci para contemplar la radiante belleza de La Venus, a la que yo asocié con un mejillón. Casi  agradezco que aquel enjuto examinador no me admitiera en su escuela.
A menudo me viene a la cabeza la gata en celo de Pollock. Si mi gato Vicente la hubiera conocido...
Menudo es Vicente.

12 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

Pues yo tampoco entiendo el Ritmo de otoño, de Pollock, pero seguramente eso es porque somos unos cenutrios. Pero me molan mucho tus mejillones, me hace mucha gracias eso de que siempre te han salido bien los mejillones y lo cierto es que te salen de maravilla

Eastriver dijo...

Muy buenos los mejillones... no me refiero a los de comer, me refiero a los que encabezan tu entrada. Cuando yo estuve en el MOMA acabé un poco harto de Pollock, de ver el mismo cuadro todo el rato. Es lo que a veces me molesta de estos modernos. Vale que todo el mundo acaba pintando el mismo cuadro o escribiendo el mismo libro, incluso los grandes, pero los matices posibilitan diferenciarlos. En Pollock no. El mismo cuadro es literal: qué pesado y qué insoportable. Y qué soberana tomadura de pelo.

Debo confesar una cosa. Colgué mi comentario al tuyo en mi blog. Se puede leer algo que actualmente me sonroja: "¿qué son Coltrane, Mingus y Telonius?" Fíjate bien: ni siquiera quién, directamente qué, como si pudiesen ser marcas de pintura como Titanlux. Me estaba cambiando para ponerme chulo para irme al Liceo y escucho que mi pareja me increpa; ¿cómo es posible ser tan absolutamente analfabeto con el jazz? ¿Qué significa qué son Coltrane, etc? Entonces me ha chivado que son estupendos. Y yo he pensado, bah, ni lo quito, Caruano no volverá a entrar y ni se enterará. Para vergüenza mía volviste a entrar y descubriste que no me gusta el jazz. Pero ya no me da vergüenza: por lo menos sé quién es Pollock y quién es Vicente y no quedo tan analfabeto.

Escucha: qué descubrimiento Wagner. No para verlo/escucharlo cada fin de semana pero debo reconocer que en directo mejora mucho. Hombre, largo es, entramos a las siete y eran las doce cuando salíamos. Tiene momentos francamente plúmbeos y otros en que la emoción se expande inusualmente. No estuvo mal.

Un abrazo molt fort.

Mcartney dijo...

Caro Caru:
Dado que son algo así como las 2 y media de la madrugada y mi cuerpo clama cama, no me voy a empapuzar de Pollock y su cuadros. Quizá mañana.
Bonitos mejillones.

Dado que me ocurre lo mismo que a uno de tus lectores con referencia a la actualización de tus posts, he intentado investigar cual puede ser la causa y sin garantías de éxito te propongo que pruebes lo siguiente:
- En la pantalla principal del blog, arriba a la derecha ►
PERSONALIZAR
- CONFIGURACION ► BÁSICA ► ... Permitir que los motores de búsqueda encuentren tu blog ► SI.
Es sólo una idea, no te garantizo que se solucione el problema.
Ya me contarás.

Subterráneo dijo...

Bueno, la Venus... un mejillón... tiene su lógica.

Caruano dijo...

Miguel, yo, el cenutrismo lo tengo tan interiorizado como interiorizados tengo los riñones. El vocablo "cenutrio" lo volví a oír en tu blog después de muchos años; así es como me llamaba un amigo cuando viví en Madrid un tiempo. Me hizo mucha gracia volver a escucharlo.
Gracias por alabarme los mejillones ¿?, suena un poco mal ¿no?.En acuarela me salen mejor.
Te vi pocho en tu último post. Eres muy bueno escribiendo, no lo dudes. Los premios y reconocimientos, en la mayoría de los casos, los dan cuando interesa darlos. Creo que también lo sabes. Un abrazote.

Caruano dijo...

Río: los mejillones... fascinante mundo el de esos moluscos. Algún día te hablaré del interior iridiscente de sus caparazones. De Pollock no te hablaré.
Sobre tu confesión: Me encantó la espontaneidad de tu respuesta a mi comentario. Ojalá todos pudiéramos tener la valentía intelectual de reconocer nuestras carencias. Cuánto aprenderíamos. Si eres docente, como imagino al oírte hablar de analepsis y prolepsis con tanta soltura, tus alumnos, además de las enseñanzas que puedas aportarles, se van a casa con el plus de tu honestidad.
Sobre si empleaste el qué en vez del quién, ¿de cúalo me hablas?. Ni me di cuenta.
También te quiero confesar algo:
yo también sentí pelín vergüenza por hablarte de los "grandes" del jazz.Me soné pedante. No soy furibundo melómano de ningún estilo musical aunque sí conozco "de vista" ése estilo, gracias a mi amiga Pilar que me arrastra a todos los garitos que encuentra a su paso,y después de veinte años siguiéndole el rollo...
Basta de confesiones, que parecemos clérigos cuchicheando.
Wagner: quién pudiera sufrir su sordera, imagino que piensan los músicos. Tampoco es mi autor preferido.
¿Qué te pusiste para ir al Liceo?
Bueno, después de estas intimidades,y a estas horas, no sé si despedirme de abrazo o de beso. Elige.
Son casi las dos y voy a tratar de rescatar algunas páginas que han ardido mal del libros de Manuel Rivas.

India Ning dijo...

Personalmente la actitud del profesor, me parece pedante y equivocada; expusiste tu idea y el arrojo suficiente como para plasmarla. De pintura sabría mucho, de pedagogía, cero.
Con respecto al Ritmo de otoño de Pollock, todo lo que pueda decir es absurdo, porque el arte es tan relativo como la belleza o la felicidad. Esta obra en concreto me parece una absoluta mierda, una expresión burda de la nada, ni siquiera me aporta un hilo conductor a la esquizofrenia, ni me incomoda, ni me asusta como me ocurre con muchísimas otras pinturas del autor. Nada, no le encuentro ni ritmo, ni compás, ni espejo, ni doblez.

El primer día que llegué a mi escuela de Bellas Artes, con mis bártulos y mi bata de colores, el profesor me proporcionó una enorme hoja y una punta de carboncillo, me pidió que dibujara las frutas que más me gustaran de las que había expuestas en el escenario. Están muy pochas -le dije- y nos fuimos a desayunar y a comprar juntos las más frescas del mercado.

Para mí el arte es pura vida.

Apa, bon dia!

Caruano dijo...

Sir Paul, No te "empapuces" de Pollock, míralo por encima si es el caso (aunque, como suele decirse, tuvo una primera época "distinta", interesante). Te agradezco que piropees mis mejillones, tú tampoco estás mal.
Gracias por la sugerencia informática. Lo hice, pero creo que ya había recurrido a esa pestaña. Nada, no creo que se hayan producido cambios. Estoy pensando que podría ser el antivirus, tengo un Karspersky jodón ¿? o tirar este trasto por la ventana.Me tiene hasta el ficus.
Abrazo.

Caruano dijo...

Luis, perdón, Subterráneo, te auguro una vida un tanto complicada con Bárbara, perdón, Anita.
Ah, y sobre la lógica del mejillón: salvo raras excepciones, los mejillones poca lógica manejan. Lo mismo podríamos decir, con más energía, de algunos humanos... No me he vuelto loco,no. No entiendo tu asociación venus-mejillón...
Yo también soy un tonto, pulsé el botón que no sirve para nada, no sé pa qué...
Cuida a Bárbara.

Caruano dijo...

India, cómo me gusta que trates de tú a tú a los "grandes" y a todo el mundo, como debe ser. Yo trato de hacerlo, pero tengo otro ritmo (y no es de Otoño). Cómo me hubiera gustado entrar en tu escuela de Bellas Artes, con su Ferrán García Sevilla incorporado. No pudo ser. Pero cuando se cierra una puerta... (ya conoces el tópico). Acabé, después de picotear por todas partes y de vivir en muchas otras, estudiando Hispánicas (quítale la mayúscula, me asusta tanta gravedad) aunque nunca dejé de pintar, dibujar, coquetear con el arte y con artistas, reírme de lo vacuo y disfrutar con lo que me emocionaba, y... qué bien dibujas jodía.
Apa, un petó!
P.S. Lo bueno de tener pocos seguidores o como se llame esto, es que puedes extenderte en las respuestas. Pero me alegro mucho de que a ti te siga mucha gente, tú lo mereces porque tienes mucho talento.

Mcartney dijo...

Caro Caru:
Vaya con los libros malditos que no se dejan leer......
Me acabas de recordar con una frase uno de los que tengo en el cabecero de la cama y que, amén de regalárselo a una amiga que se rindió y me lo "devolvió" con mas o menos alivo, sigue erre que erre sin dejarse meter mano por sus interiores mecanografiados.
Pero es que el título relacionado con cómo pueden arder los libros me hipnotizó casi sin querer y no me resistí a regalárselo con toda mi buena intención.
Acabo de bajarlo de la estantería sobre mi cabecero y lo he colocado a mano para volverlo a intentar por tercera vez creo ya.
Ya te contaré.

Efectivamente nuestro problema acerca de la actualización de tus noticias sigue fané. (O fatol como dice mi amiga Pilar, qué coinidencia, que regenta o regentaba una casa rural en el Maestrazgo turolense)

Caruano dijo...

Sir Paul: si yo tuviera acumulados en una estantería sobre mi cabecero todos los libros que se me resisten, sentiría verdadera inquitud. Tú asegura la estantería con buenos tornillos, por si acaso.Inciso: muy bueno lo de "sin dejarse meter mano por sus interiores mecanografiados".
He comprado verdaderos pestiños literarios sólo por el relumbrón de su título, por recomendación de amigos, críticos, afamados profes... por gentes de mal vivir, de buen vivir, de mediopensionistas...
Empiezo a estar harto de tanto polvo, con su ácaro incluido, sobre esas grandes obras que "preclaras mentes han regalado a la humanidad". Creo que yo también, como Montalbán-Carvalho, voy a empezar a encender la chimenea con libros.
Leo a Rivas por el cariño que le cogí a su carpintero (con lápiz tras la oreja).
Cuídate ese pie que te impidió ir a flipar al zoco de los tintoreros de Fez y a embriagarte con los olores del jardín Majorelle de Marrackesh.
No entendí muy bien tu post. Pensé que era un SOS y me lancé. Pero creo que el SOS tenía destinatario concreto...
Un abrazo. Otro para Rufino.