17 ago. 2010

Vanitas.




La semana pasada quedé con unos amigos en la puerta de un restaurante con un evocador nombre, "Los jardines de... ", para celebrar...  el verano, pongamos por caso, y conforme nos acercábamos fuimos oyendo rumores de juerga  -qué digo rumores, aquello era una algarabía insoportable- . Me asomé a los frondosos jardines que dan nombre al restorán y... hete aquí a una  minimarilín de cuatro o cinco años, micrófono en mano, cantando el japiverdeituyú, rodeada de un montón de angelitos niños blandiendo globos con una mano mientras con la otra estrujaban algo parecido a un pastel de chocolate y nata.
Lo que prometía una celebración tranquila y agradable (para nosotros) iba a estar  amenizada por agudísimos gritos infantiles al alimón voceril de sus orgullosos padres.  
Después de diez minutos de espera, un azorado camarero nos preguntó si teníamos reserva, a lo que mi amigo, el señor K, respondió con otra pregunta:
- Dígame usted, joven, ¿la simpática fiesta tardará mucho en concluir?
-Pues no sé exactamente a qué hora finiquitaremos tan exquisito evento, caballero, -dijo con evidente retranca el mancebo-. Pero -insistió- ¿a qué nombre está la reserva?
-Depende -dijo el señor K- . Si la  alegre fiesta infantil continúa, mi nombre es Herodes y si usted quiere, joven, con mucho gusto, procedo. (Nunca acabaré de entender el humor negro de K).
Y vosotros, con toda razón, diréis  : ¡qué animal don K- Herodes!  es normal que los niños angelitos  metan bulla,  ensucien, correteen,  pongan perdidos de helado de tiramisú a los camareros y a buena parte de la clientela...  los niños son criaturitas de Dios niños.
Sí. Pero lo que me chocó fue que aquella especie de bodorrio infantil se  perpetrara en un local de "postín", donde el cubierto podía costar más de 60 euros, sin tarta ni carajillo. Y mucho más me desconcertó la impavidez -o pachorra- de sus papás y mamás ante tal estropicio; ellas, sílfides a dieta, de mirada displicente, se iban descoyuntando mientras atusaban sus rubias medias melenas al son de las alhajas de Cartier (o del manta, vaya usted a saber), mientras sus  maridos, cual faunos en la espesura del jardín,  ponderaban las excelencias de sus autos, que pacían en el aparcamiento cercano :  4x4´s,  brillantes e inmaculados,  desconocedores de trocha, mocha, barro, polvo y ahorro (y perdón por la aliteración).
Ante tremendo espectáculo, se me vinieron a las mientes algunas preguntas. ¿Aquellos acaudalados papás pensaban realmente en sus angelitos niños cuando contrataron los servicios hosteleros para tan magno evento?. ¿Acaso apreciaban sus churumbos la sedosa textura de los manteles, o la comodidad de las poltronas Baden-Baden donde los sentaron?. ¿Con cuatro o cinco años, los niños con padres adinerados hablan de las bondades del filet mignon aux amandes frente a la tosquedad de la pizza o del bocadillo de salchichón?. ¿Despreciarán los angelitos las coloridas y divertidas jaulas de los chiquiparques, con sus tubos-tobogán, repletas de bolas de espuma  donde poder revolcarse descalzos y despeinados y, al contrario, loarán los tranquilos paseos que pueden disfrutar entre recortados setos de boj y borduras de agapantos?  
  
No me gusta pensar mal de la gente sin conocerla, pero me da la impresión de que aquella fiesta no se organizó pensando en el nene, ni en sus ilustres invitados, los otros niños.
Un reflejo de mi cerebro, pedantón, pseudoilustrado y violeto me hizo pensar: Omnia Vanitas. Otro reflejo, menos sopisanguino, más guarrindongo y prosaico me hizo exclamar: ¡hay que joderse!
Y me fui de aquel Huerto de Pomona con la impresión de que la cena incluía un sainete (si uno quiere, siempre se le puede sacar la grasa al caldo).
Angelitos todos
  

27 comentarios:

Mercedes Thepinkant dijo...

!Que destreza tachando texto¡
Me encanta.
Bsin.

Mercedes Thepinkant dijo...

¡Ay! Que le dí demasiado deprisa a publicar.

Ajedrez multicolor para jugar mas de dos ó funcionan por cuenta propia las piezas?
Supongo que no hay reglas para este juego tuyo.
Bonito para un sueño de niños angelitos (táchese lo que proceda).

Otro besin, que son gratis.

Ángela dijo...

Toda la razón, Carlos, a mi, que pasé mis veranos infantiles en Sanlucar de Barrameda hasta los 18 no me dejaron comer bogavante, luego, claro está, no lo he probado más porque me lo tenía que pagar yo.
Los niños pollo, los mayores foie. Ese es el ejemplo que seguiré.

Maripaz Brugos dijo...

Pues va a se que si, que es vanidad de vanidades!! Me inclino a pensar que los padres con muchisimo dinero, hacen ese derroche de celebración para dar a conocer a familares y amigos que su situación es boyante.
Lo que me preocupa es el futuro de esos retoños, como les vaya mal en la vida...
De todas las maneras, estamos sacando las cosas de quicio para cualquier celebración, sea de un cumpleaños, la Primera Comunión, u otra. Hay familias modestas, que se empeñan durante unos años, para poder dar a sus hijos ese dia, lo mejor de lo mejor.
Lo dicho, que estamos un poco locos!!

NINA dijo...

Pues me he reído a carcajadas con esta hermosísima descripción de tu frustración alimenticia y/o gourmet.
Todos hemos sido angelitos, digo, niños alguna vez y yo no recuerdo haber ido a festejar mis fiestas a esos lugares con pelotitas...
Nosotros los sibaritas desde pequeñines frecuentamos los lugares más chic.

Baci


(jijijiijji... todavía me río!)

El futuro bloguero dijo...

Divertido humor el de tu amigo Her... digo K.

En muchas cosas, esta entrada me recordó mi crónica del fin de semana en el Jerte y la polémica que se montó en los comentarios en mi blog sobre la pregunta ¿ir con niños a restaurantes o no?

En fin, bonito ajedrez, bonita cabecera con la berenjena y eso, que me alegro que hayas vuelto a postear. ¿Y ese huerto?

mariajesusparadela dijo...

Todita toda la razón tienes: nuevos ricos, ostentosos, niños maleducados, madres inconscientes, padres prepotentes.
Y los niños hubieran sido felices si sus padres les hicieran un poquito de caso (no de gasto).
Herodes no sería necesario si los padres conservaran la cordura.

Mcartney dijo...

Caru:
Cada día me reafirmo más en mi idea de no querer ser padre.

Un paseante dijo...

Ese es el problema de los nuevos ricos: del pesebre al palacio pero con mmentalidad de pesebre. Da igual el restaurante, el BMW o la puta de lujo -o los niños, a veces un simple índice de holgura económica. Aunque la mona se vista de seda...
Muy bueno tu amigo K. Aunque probablemente la culpa no era de los niños.

la jardinera dijo...

¡¡Qué bien escribes cacho cucha!!

Veo que ha comentado al Futuro Bloguero explicando que en su blog ya se desató una polémica sobre los niños y los restaurantes. Aunque creo que estaría mejor dicho "sobre los padres maleducados con hijos y los restaurantes".

Una pena acudir a un restaurante tan chuli y tener que aguantar tantos ruidos y tan variados, a gente tan pequeña (me refiero a los padres y madres, por pequelos de mente) y no poder relajarte y dsifrutar de la compañía sin que el estómago se encoja de mala leche.

Por cierto, muy chulo el dibujo de la portada, y una que es muy curioseta, ¿quién es Mauricio?

Y otra curiosidad, ¿te llamas Carlos? Es un nombre que me suena muy, pero que muy bien... ¡ay, el amor!

Bueno, pues que bienvenido de nuevo. Yo me largo la semana que viene, a recuperar el bronceado perdido, chao y muaaaaaaaaaaaaaa,

Belén dijo...

Me gusta tu amigo K... me gusta la retranca!

Besicos

Felipe dijo...

Caruano,el equivocado eres tú.Ellos son nuevos o viejos ricos.Los papás y mamás son tremendamente conscientes de ello y los niños lo ha aprendido,mediante la observación de lo escuchado y visto en sus papás.
Para ellos era de lo más normal mostrar la juerga del dinero.El restaurante encantado de que se dejasen los cuartos.Los intrusos eráis vosotros.No eráis los elegidos ni los llamados.

Un fuerte abrazo

Tesa dijo...

Los niños se adaptan a todo con gran facilidad. Seguramente estaban encantados en ese ambiente porque no sería la primera vez que lo visitaban.
Es probable que hubieran vivido la jornada todavía más divertidos metiéndose por la jungla de tubos de plástico de McDonalds, es una experiencia que no se deberían perder. También es obligación de los padres ofrecerles ese divertimento... "humilde".

Raúl dijo...

Vuelves con fuerza, vaya texto... Has expresado bien el torrente de impresiones que te surgieron. Voy por partes: Las criaturitas de Dios. Vale, no será culpa suya, como dice Paseante, pero ni en esas ni en otras circunstancias tengo paciencia para los gritos de los niños. Seré burdo, zafio y políticamente incorrecto en mis quejas (por el tema de los niños):

1)¿Por qué gritan tanto? Yo no gritaba cuando era niño, eso me lo asegura mi madre, que yo era un santo. 2) ¿Por qué los gritos son tan agudos? Algunos vadrían para cantar heavy. Temo por mis tímpanos. 3) ¿Por qué muchos padres no piensan también en el resto de gente que puede sufrir a sus hijos? Que se me perdone la comparación, pero es parecido caso a los dueños de perros que ladran mucho. Ellos están acostumbrados a los ladridos de su 'Toby' y se olvidan de que existe gente que a veces tiene un mal día y no está para aguantar esas cosas, o gente rancia como yo a la que no se le cae precisamente la baba viendo como el pequeño 'Timmy' intenta imitar malamente a Freddy Mercury.

En otro orden de cosas (que me he alejado del tema): la gente de bien. Bueno, supongo que hay de todo, o eso quiero pensar, pero me molestan los casos como el que has descrito, del tipo: ''Yo pago, yo hago lo que quiera. Y si alguien se molesta que se vaya a otro restaurante.'' He sido camarero en un restaurante, he visto de todo, desde gente educada hasta señoras que por un lado te tratan despectivamente y por el otro te dan propina, y algunas piensan que eso lo compensa con creces. ''Toma, para unos carajillos''. Ale, y a servir. Dan ganas de negarles la propina, y no será por el dinerillo, sino por educación que se aceptan muchas veces las propinas. No se trata de tener o no tener dinero, sino de tener educación, y gente educada hay en todas las clases sociales, al igual que gente no educada.

En fin, siento el tono nada constructivo de este comentario. Y que viva Herodes, el Grande y el pequeño. Bienvuelto a la blogosfera.

Tesa dijo...

Caruano ...una pregunta:
¿eres zurdo?

:)

Caruano dijo...

MERCEDES,

celebro que te guste el ajedrez multicolor que, como podrás imaginar, está en fase de experimentación y va a ser muy difícil inventarse las reglas.
Yo bastante he hecho con idearlo y pintarlo. Que otros inventen reglas para usarlo:). Espero que los niños angelitos (tacha el adjetivo)no lo usen si no quieren volverse locos.

Besos.


ÁNGELA,

cuando dices "ese es el ejemplo que seguiré", me suena a... ¿Habemus ovulum fecundatum? ¡coñus!
Habrá que descorchar un "bogavante".

Besos


MARIPAZ,

¿un poco locos estamos? yo diría que ¡estamos como chotas!. Lo peor de todo es que la gente sin recursos quiera seguir modelos (que nos venden como lo más de lo más ) con un nivel de gastos muy superior a lo que se pueden permitir. Fácil es extraer conclusiones.

Un besito (¿ya eres sevillana de adopción?:)

Caruano dijo...

NINA,

reírse le sienta muy bien al corazón casi tanto como bien le sienta al cutis la mascarilla de... que recomendaste en una de tus entradas que, grabada a fuego, se me quedó en la memoria (¿había que aplicársela directamente del tubo?, uff, probaré).
Ah, esos sitios con pelotitas son estupendos; alguna vez intenté que me dejaran despernancarme en ese mar multicolor de las pelotas, pero no pudo ser, debido a mi edad, dijeron :)

Baci

Caruano dijo...

FUTBLO,

fui a ver tu entrada sobre los niños chillones y lo bien que lo solucionó el maître (como comprenderás, no he leído los 117 comentarios).
Yo creo que un niño nunca tiene que renunciar a salir de restaurante con sus padres , siempre y cuando, previamente, ese niño haya educado bien a sus padres :)

Me alegra que repararas en la berenjena de la cabecera ¡fue mi primera berenjena de la temporada!
El huerto no para: quilos y quilos de tomates, pepinos, calabacines,pimientos... recojo casi a diario.
Abrazo.


MªJESÚS,

la cordura para los padres descritos en mi entrada es, precisamente, hacer lo que hacían. Hacerle caso a sus hijos, para esos padres sería una locura y una tortura. Un poquito de caso, y no de gasto...
Beso.


PAUL,

Siempre hay que hacer lo que nos pida el cuerpo (si podemos).
Y la frase no es un haiku. Creo.

Caruano dijo...

PASEANTE,

pues no, la culpa no era de los niños. Y yo creo que tampoco tiene mucho que ver que sean nuevos o viejos ricos : me hubiera gustado conocer a la jauría infantil, consentida y maleducada, que se hospedaba en el Palacio de Liria, cuando la duquesa de Alba aún pertenecía a la especie humana (la pobre). Y ¿qué me dices de la burguesía "de toda la vida", esa que te repasa de arriba a abajo, con desprecio si tu Armani no conjunta bien con los >Lotus, y que como pope del estilo tienen a Karl Lagerfeld, quien a estas alturas uno no sabe si es un pingüino hipersensible a los rayos gama o un muñecón de José Luis Moreno?.
Los ricos "de siempre", y los de "ahora", aunque se vistan de seda... Dejando atrás muchos matices, la educación nada tiene que ver con el dinero "viejo" o con el "nuevo". Creo.
De todo hay en la viña del señor (tacha lo último)
Saludos.


JARDI,

gracias por tu comentario, guapa (con exclamaciones y todo).
Sí, los maleducados eran los padres, y quieras o no, algo pesará esa influencia sobre el nene.
La velada transcurrió entre grititos infantiles y un disco de grandes éxitos de música francesa, o sea, un cruce entre Metallica y Charles Aznavour.
Y, para saciar tu curiosidad, Mauricio es un amigo, un pintor muy bueno. Sin él no hubiera podido acabar las 15 fichas del ajedrez, (sólo hay un peón, que se parece a Spiderman) hacer papel maché y trabajarlo es muy laborioso.

Besicos (no tomes mucho el sol, este año se llevan las pieles blanco zinc)

Caruano dijo...

BELÉN,
Sí, K tiene mucha retranca. Aunque no sé si me estoy liando y el vocablo pueda llevar a confusiones...
Belén, no me líes.
Tú no estás mal de retranca.

Besicos.


TESA,

también tienes razón. Si siempre han conocido el sabor del micuit...
Lo malo es que se acostumbren a la mala educación de los padres y les parezca lo más natural del mundo.
(Me gustaría meterme en los tubos de plástico y revolcarme por las bolas de colores)


RAÚL,

he tenido que cortar el torrente de impresiones que me produjo la cena porque se estaba convirtiendo en un río caudaloso que me arrastraba hacia... no sé dónde.(uy, qué mal suena lo que acabo de escribir, pero da igual, son más de las 2)
Yo sí entiendo el descontrol de los niños, y el vocerío... soy de una familia grande, llena de liliputienses, y los oídos se acostumbran a esas voces-vuvucela, como un sonido heavy compuesto por ortodoxos gaiteros.
Pero también entiendo que exista gente a la que no le apetezca el espectáculo infantil, y creo que hay que saber recolocar las cosas en su sitio cuando no encajan. Nos falta sentido común (que, aunque la frase suene tópica, es el menos común de los sentidos).
Yo también he trabajado cara al público y siempre bromeaba con mis compañeros cantándoles una zarzuela que decía algo así como "pobre chica la que tiene que serviiir... más valiera que se llegase a moriiiiir..." (si la encuentro en el tubo, te la paso, te hará gracia)
Saludos.

Caruano dijo...

TESA,

soy ambidiestro

:)

NINA dijo...

Mi Caruano querido!
yo sí pude meterme en un pelotero a pesar de mi edad! jijijij... No me puedo morir sin experimentarlo todo! O al menos lo que me gusta...

Con respecto a tu pregunta, te sugiero que sea de tu propio envase, ya que podés proveerte a tí mismo.
Yo lamentablemente debo recurrir a un donante que generosamente me lo regala a cambio de que lo extraiga yo misma!!!

juajua..! jua jua jua!!!!

Y sí! Adoro reirme!

Besos, mi amigo!

Caruano dijo...

FELIPE,

pues va a ser que tienes razón...
porque como un intruso me sentí entre tanto glamour, bolsos de Prada y perfumes caros, que no buenos (pestazo dulzón! casi prefiero el olor que me dejan las costillas cuando hago una barbacoa)

Abrazos.

Tesa dijo...

Err... me lo imagino
:)

Eastriver dijo...

Toda la razón tienes. Los padres, unos pijos horribles, de los de risa fácil y encantadores modales. Los niños, ese gran coñazo que sabemos. Tu amigo K, mi héroe a partir de ya mismo. Y tu cita cadalsiana, que pillé, un punto. Pero no te la adjudiques, que eres más que esos eruditos de capa de pintura. Besos.

la jardinera dijo...

¿Pero te llamas Carlos o no?

(Me cruzo de brazos...)


PD: Palabra de verificación: NOVEAS

AntWaters dijo...

Herodes en uan fiesta infantil en un garito de postín :) Siiips, eso será como cuando dicen que compran ostras, y gambas, en navidad, por los niños, por la ilusión de las fiestas.

Un abrazo