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4 oct 2012

New York State of Mind

Fui a Nueva York, fundamentalmente, a darle una colleja a esos de Wall Street. Pero mientras bajaba por Broadway  me dio por pensar que quizá metía la pata; al fin y al cabo los neoliberales, que mantienen en sus puestos a esta jauría de depredadores alientan el sistema que nos está llevando a la quiebra, están  gobernando en mi país y lo más lógico es que no me dé estos palizones en avión para abroncar a los financieros de la calle Muralla cuando en nuestra tierra tenemos una corte de malandrines a quien reprender. 
Para colmo, con las prisas de última hora, me dejé la máquina de retratar en casa (con lo que a mí me gusta echar fotos) y he tenido que conformarme con la cámara del móvil, bastante maluca. In the End, Pilarén. Ahí os dejo unas cuantas pictures (por no volver al blog con las manos vacías) viradas a blanco y negro.
También fui al Guggenheim (el de Frank Lloyd Wright) y como allí no dejan hacer fotos, saqué mi bloc de notas (al que llaman molesquín) para tomar unas cuantas instantáneas a vuelapluma. Ahí van también.











 

19 sept 2012

Fronteras.Fronteres.Fronteiras.Mugak.



Me voy a Nueva York. Estaré volando el primer día de otoño; eso significa que en la Gran Manzana todavía me espera el verano. Supongo que no me pondrán ningún reparo para cruzar la frontera, aunque nunca se sabe con los estadounidenses: se ponen muy sopisanguinos, remilgados y quisquillosos cuando ven un pasaporte latino. También  espero que a mi regreso nadie haya tomado la decisión de escindirse sin contar conmigo. No quiero verme, de repente, en la frontera catalana sin papeles, llorando desconsoladamente.
A la vuelta os cuento. Pero, antes, por si no puedo ni salir, ni entrar, ni volver, ni aspirar, ni respirar, dejadme que os cante algo (por favor).
Aquellos que me conocéis ya sabéis que, para vuestra desgracia, me gusta cantar (qué le voy a hacer). Y para los que nada saben de mí, el audio que hoy publico supongo que les quitará las ganas de conocerme.
Que pulsen el play sólo los muy atrevidos. Ahí va mi versión (a lo McRae) de New York State of Mind (Billy Joel).


                                    





23 jul 2011

Recreo


Me voy un rato a la playa; este año, como podéis ver en la imagen, sin bañador. Pero, ojo, estaré vigilante: portaos bien.

Ah, olvidaba decir que si queréis tener una experiencia blogoauditiva, visitad Bloggers con voz; el amigo Sonámbulo os tratará de lujo.

          
                                                    
                                                  Que Reste-t-il De Nos Amours

23 may 2011

HOTEL ANACONDA


Pasé cinco intensos días en el Amazonas y ni por un momento mis glándulas sudoríparas dejaron de trabajar. Por las mañanas, después de la ducha, utilizaba la misma cantidad de desodorante que de antimosquitos, y mi pituitaria sigue aún lesionada por soportar aquella mezcla de aromas.
Para conocer la selva amazónica elegí un punto en el mapa donde convergen tres países. El aeródromo donde aterrizamos pertenece a Brasil, la población donde me alojé forma parte de Colombia y el lugar de mis comidas olía a sazón peruana. Leticia se llama el pueblo donde me hospedé, igual que nuestra prinzesa pero sin la z, sin corona y con un futuro algo más sombrío. Para cobijarme, elegí el hotel Anaconda, porque su nombre me remitía  a los cuentos que, sobre la selva, escribió Horacio Quiroga.
Nunca he conocido un lugar tan inhóspito y con tan poco olor a literatura.


Hice todo aquello  que se espera de un turista: me desplacé río arriba y abajo, observé los dientes de una piraña, vi delfines ciegos, caimanes, guacamayos y monos de una fealdad indescriptible; durante veinticuatro horas conviví con familias indígenas que sobrevivían cultivando yuca y pescando pirarucú. Huelga decir que carecían de todo aquello que nosotros, los occidentales, consideramos imprescindible.
Una picadura (que en el trópico duele como una mordedura) hizo que tuviera que desplazarme al único hospital de la zona y, a la salida, una mujer me explicó que hacía varios días que los médicos tenían retenido a su marido y que no lo soltarían porque ella no poseía dinero para pagar las curas que le habían realizado. Y así lo corroboraron algunos familiares de enfermos que se encontraban en la misma situación. Por lo visto, es una práctica habitual secuestrar a los pacientes (no darles el alta) hasta que alguien pague la deuda que el enfermo contrae con el servicio médico; los que lograban zafarse sin pagar eran expuestos, para escarnio público, en listas chincheteadas en la puerta del hospital o del consultorio médico.
Todos los días mueren miles de personas que, de vivir en nuestro mundo, podrían salvarse con una simple visita a su médico de cabecera. Qué os voy a contar que no sepáis.
El sarpullido de mi brazo se curó con la dosis pertinente de corticoides que me inyectaron. Pero creo que el aguijón seguirá siempre ahí.

Me ilusiona ver lo que está ocurriendo en la Puerta del Sol. Yo también creo que ya era hora de salir a la calle y reivindicar mejoras en el sistema democrático, más justicia, más participación ciudadana, más...    Me ilusiona pensar que lo que se pide en Sol es algo que trasciende crisis coyunturales, y que queremos un cambio estructural porque el sistema actual no funciona. Me ilusiona pensar que estamos reclamando algo más que todo aquello que perdimos con la crisis, el trabajo entre otras cosas, pero sobre todo, me ilusiona pensar que para conseguir objetivos de hondo calado ya somos maduros y conscientes (¿o no lo somos?) de que tendremos que prescindir de aquellas enormes regletas eléctricas donde enchufábamos infinidad de aparatejos que lo único que hacen es sobrecargar la red.

21 ene 2011

PARA ELISA



Hace ya año y pico que mi amiga María Elisa me invitó a visitar una escuela, para niños de tres a seis años, (creada con dineros que aportan distintas instituciones públicas y con dinerito que ella misma va rebañando de aquí y de allá) situada en uno de los barrios más pobres y poblados que he conocido; se calcula que en aquel territorio (donde, por miedo, nadie ajeno al suburbio quiere entrar) vive casi un millón de personas, muchos de ellos "desplazados" por la violencia que asola las zonas rurales de aquél país suramericano.  
María Elisa llevaba una temporada sin visitar su escuelita, por miedo a represalias, después de haber denunciado a varios miembros de una familia que abusaban sexualmente de una niña del centro; tan monstruoso delito fue descubierto por una maestra que percibió el repetido prurito que martirizaba a la niña y lo puso en conocimiento de María Elisa (la niña era hija de una chica adolescente, que probablemente sufrió vejaciones durante toda su vida). 
Visité el barrio donde estaba la escuela, cagado de miedo con cautela y algo nervioso, porque no quise perder la oportunidad de conocer una realidad que retumbaba en mis oídos (a pesar de las recomendaciones, de amigos y conocidos, de que no me adentrara en territorios donde solamente podría encontrar desdicha e infortunio). Me dije  “Si María Elisa se pasea por esos mundos dejadosdelamanodedios por algo será; yo también quiero saber qué se cuece en esos hornos”.
No era la primera vez que visitaba un barrio pobre, de barracas, donde la precariedad, insalubridad y falta de expectativas de sus habitantes, llena de tristeza; pero sí presenciaba por vez primera, en la escuelita, el coraje de un grupo de mujeres, de apariencia frágil, capaz de enfrentarse a un ejército de malandrines.
Desde la comodidad de mi casa, cuando todavía resuenan los eructos de la Navidad,  creo entender por qué mi amiga siente la necesidad de acudir puntualmente a su cita con los niños de Aguablanca.
Aunque sé que no es mucho, quiero dedicarte, María Elisa, este primer post que publico en 2011. Gracias.

También quiero compartir con vosotros, amigos blogueros, algunas fotos que disparé en aquella escuela.






21 nov 2010

EGIPTO.II

Las jarchas son unas cancioncillas romances situadas al final de unos poemas llamados moaxajas, escritos en árabe o en hebreo, que se construían utilizando como base las jarchas, estribando en ellas, por lo que también se las conoce como "estribo" o "punto de apoyo".
En 1948, el filólogo Samuel M. Stern, esculcando en la sinagoga de Fostat, en El Cairo, encontró las primeras jarchas....
Bueno, no voy a seguir por ese camino, porque todos sabéis que las jarchas representan la primera manifestación de la lírica romance. Pero sí quería contar que anduve errando por El Cairo  tratando de encontrar la sinagoga de Fostat, y nunca la encontré. No obstante, mi  errabundez y vagabundaje  hizo que me adentrara en lugares donde, prácticamente, la única cámara de fotos que destellaba era la mía.




En Guiza, visité las PIRÁMIDES :


Después, las riberas de EL NILO:



 


7 nov 2010

EGIPTO. I.

 Hace ya bastantes años leí El callejón de los milagros. Naguib Mahfuz acababa de recibir el Nobel y yo trataba de imaginar, leyendo atentamente las páginas del libro, las atmósferas orientales y los claroscuros de El Cairo. Nunca regresé a las páginas de El callejón…, y apenas recordaba retazos de las historias entrecruzadas que el escritor me contó, aunque siempre guardé en mi memoria el color ámbar de la narración mahfuziana; pero estuve en el Café Al-Fishawi, donde Mahfuz solía acudir y, a través del gastado azogue de sus espejos, viendo pasar un mar de turistas vestidos de exploradores con los bolsillos repletos de falsas ágatas y amatistas, empecé a dibujar el rostro de los personajes de la novela que el escritor retrató con su afilada pluma.  
Yo les he puesto esta cara: