Naturaleza moribunda . Acrílico sobre papel encolado.
Sin que sirva de precedente, hoy quiero
hablar de alta política, por lo que resulta ineludible tener que
enumerar alguna de las grandes medidas propuestas por el gobierno actual para
salir de la crisis:
1. Aposentar en el Ministerio de Economía a Luis de Guindos (hecho consumado), ex-gerifalte de Lehman Brothers (ahora
resulta que los responsables del sistema financiero que hundió a medio
mundo nos van a sacar del atolladero ¿?).
2. Recomendar a los pobres que no compren televisores de plasma a porrillo.
3. Rezar con fervor a la virgen del Rocío (como reza Fátima Báñez para que salgamos pronto del hoyo).
4. Ducharse con agua fría y comerse los yogures caducados (dijo un convincente Arias Cañete).
5. ¡Qué se jodan! propuso la diputada Fabra (palabras dirigidas a los parados -según muchos- o a la bancada solcialista -según la diputada-).
6. Buscar trabajo en Laponia.
Und so weiter.
Repasando estas propuestas del actual ejecutivo español no os parecerá
tan descabellado que, para soportar esta penosa situación, mi
propuesta sea que bailéis conmigo este chachachá que he grabado para
vosotros.
(Atrévete)
Si
os atenéis al glamour que mi voz desprende, no resultará difícil
adivinar dónde se grabó este tema. Para los que tengan oído de
artillero, daré unas pistas:
A. En el Carnegie Hall, Nueva York, en riguroso directo y acompañado por las Pussycat Dolls.
B. En Abbey Road, el mítico estudio de grabación londinense.
C. En la cocina de mi casa, con el Audacity gratis, ataviado con mi bata de felpa y las pantuflas a topos.
Morfeo desatendiéndonos. Macizo y carboncillo sobre papel.
Ya está bien de
que las musas me tengan tan abandonado. Vengo a arrojarme sin red a esta
blogocosa y espero no salir maltrecho. No se me ocurre nada mejor en estos momentos de atonía mental que publicar un podcast, porque no sólo de lenguaje escrito vive el hombre (podcast: dícese de la grabación de toda la vida, pero en formato digital).Y como mi oratoria no puede calificarse de excelsa, mi retórica carece de cualquier tipo de persuasión, y aprovechando que en estos
lares casi nadie me conoce, sacaré mi lado más majara y desprejuiciado
(siempre fui un chico tímido y obediente -hoy se acabó-) incrustando en
esta entrada un archivo de voz (o dos) en el que me alejo de sesudas
peroratas y me despacho a gusto con uno de mis pasatiempos, el que me
hace disfrutar casi tanto como el jamón de la sierra de Aracena o el
pulpo a feira. Sí, señores: se trata del aúllo-cantar, disciplina que manejo con relativa soltura y alocado frenesí.
Sé que mis amigos frikis
disfrutarán escuchándome y viendo cómo hago el ridículo. No me molesta.
Al fin y al cabo formo parte de esta feria de los horrores a la que Valle Inclán puso nombre: esperpento; vocablo que deberíamos incorporar a las tablas de conjugación verbal, por lo mucho que se esperpentea por doquier (diríase que medio mundo se peina cada mañana frente a los espejos
cóncavos y convexos del callejón del Gato; incluso Max Estrella o Don Latino, si levantaran la cabeza, se sorprenderían al vernos
esperpentear sin mesura). El resto del público que tenga a bien entrar en esta página y darle al
play, si no sale despavorido, pensará "Al tipo este no le habrán
visitado las musas pero, al menos, podría no haberse dejado poseer por
Belcebú". Y yo tendré que darles la razón. Sé que ustedes sabrán
perdonarme.
"Es muy fácil esconderse detrás de unas letritas y de un nick. Pero... ¿tenéis narices para mostrar al mundo algo más? ¿Vuestra voz, por ejemplo? Pues habéis llegado al sitio indicado."
Cuando te pinchan de esa manera es muy difícil no sangrar. Pínchame y verás.
Quién me iba a decir que un día estaría yo cantando con Nina Hagen y acompañado por la Leipzig Big Band.
Dale al play (aunque sé que me arrepentiré)
P.D.
Como veis, este blog degenera por momentos. Acabará mal, y yo me lo habré buscado.
P.D.2
Aunque... ahora que lo pienso: podría crear una sección de discos dedicados. No sé.Ya veremos.